COMPRENDIENDO LA BIONEUROEMOCIÓN: CONTROLAS TUS EMOCIONES O ELLAS TE CONTROLAN A TI?

Con solo una sesión de bioneuroemoción tomarás conciencia de lo que te sucede y de para qué te sucede lo que estás viviendo. Entenderás por qué repites la misma historia una y otra vez, por qué atraes siempre los mismos tipos de personas o las mismas situaciones a tu vida. Comprenderás por qué no consigues ir más allá. Aprenderás a conocerte mejor a ti mismo a través de todo lo que te rodea convirtiéndote en observador y dejando a un lado el victimismo emocional. Aprenderás a desaprender la forma de vivir que nos han enseñado para aprender a vivir los conflictos de otra manera.
La bioneuroemoción es una forma de vivir que busca el bienestar personal, la cual abarca todos los ámbitos de la persona y no solo da respuesta a los problemas físicos, sino también a las dificultades interpersonales, sociales y, en definitiva, a todas las situaciones que provocan conflictos emocionales.
La Bioneuroemoción persigue trascender las creencias individuales, familiares y culturales inconscientes, con el objetivo de lograr la libertad emocional. Promueve una visión en la que todo lo que vivimos tiene que ver con nosotros. Por ello, podemos dejar de ser víctimas de una situación y tenemos el poder de transformarla mediante el cambio de percepción.
El principio básico sobre el que se sustenta la metodología de la Bioneuroemoción es la conciencia de unidad, todo el mundo forma parte de ella. Ésta es precisamente la principal propuesta de la Bioneuroemoción: desarrollar la conciencia de unidad en cada uno de nosotros. Asumir la relación y la influencia que ejercemos sobre nuestro entorno nos abre las puertas a un nuevo paradigma en el que la persona tiene la oportunidad de elegir cómo quiere experimentar las diferentes circunstancias de su vida.
TODO LO QUE TE MOLESTA DE OTROS SERES ES SOLO UNA PROYECCIÓN DE LO QUE NO HAS RESUELTO DE TI MISMO.
Nuestra conciencia ejerce un efecto sobre nuestro entorno, generando una experiencia complementaria a nuestra observación. Dicho de otro modo, una persona generalmente percibirá en las relaciones que establece sus propias características, pero en un sentido inverso. Tomar conciencia de esto nos permite integrar aquellos aspectos inconscientes de nuestra personalidad, para completarnos como individuos.
Solemos coincidir con quienes parecen ser nuestros opuestos. Si prestamos atención a una pareja que conozcamos personalmente, es fácil darse cuenta de que uno manifiesta unos rasgos de personalidad que el otro no muestra y viceversa, de tal modo que se complementan y completan. Lo mismo suele suceder con nuestras amistades y las relaciones familiares.
Una forma de conocer nuestra personalidad es examinar nuestras proyecciones, es decir, las valoraciones y los juicios que emitimos con respecto a las otras personas.
La proyección es un mecanismo inconsciente que acontece cuando se activa un rasgo o una característica de nuestra personalidad que permanece desvinculada de nuestra conciencia. Como resultado de la proyección, percibimos nuestros rasgos inconscientes en la conducta de los demás y reaccionamos en consecuencia, viendo en ellos algo que forma parte de nosotros mismos pero que no reconocemos como propio.
La Bioneuroemoción ofrece recursos a través de los cuales las personas pueden dejar de sentirse víctimas de lo que les sucede. Cada acontecimiento o persona que nos encontramos en nuestro camino nos está hablando de nuestro estado de conciencia. A la hora de interpretar nuestra vida, nosotros somos responsables de identificar e integrar el aprendizaje que cada vivencia nos brinda. Al llevar esto a la práctica, nos damos cuenta de que detrás de cada situación hay una oportunidad de conocernos mejor. Este tipo de conciencia invita a olvidarse de pretender cambiar el entorno y centrarse en cambiar la percepción que tenemos de él.
La Bioneuroemoción es un método que pretende lograr el bienestar personal a través de una comprensión profunda del origen de los conflictos emocionales. Estudia la relación entre el cuerpo, la mente y las emociones, integrando disciplinas científicas, filosóficas y humanistas. Nuestro objetivo es sentar las bases para una toma de conciencia profunda que permita alcanzar un estado mental de equilibrio y comprensión. La propuesta de la Bioneuroemoción es desarrollar en cada uno de nosotros la conciencia de unidad, observando nuestras relaciones y comprendiendo qué nos enseñan de nosotros mismos.
NO HAY DOS, SINO UNA UNIDAD QUE SE COMPLEMENTA. SIEMPRE ESTÁS FRENTE A MÍ MISMO, LO QUE SUCEDE EN TU VIDA NO DEPENDE DE DÓNDE ESTÉS, SINO DE CÓMO ESTÁS.
No vemos, sino que interpretamos. Nuestra forma particular de percibir el mundo es principalmente inconsciente y está condicionada por muchos aspectos, tales como la historia familiar, la educación que hemos recibido o las experiencias que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida. Toda esta información se almacena en nuestro inconsciente. NO VEMOS EL MUNDO COMO ES, SINO COMO SOMOS.
La proyección es un concepto fundamental en el método de la Bioneuroemoción puesto que nos permite comprender que el estrés que nos generan ciertos comportamientos y situaciones cotidianas, es debido a rasgos de nuestra propia psique que atribuimos a los demás. Aquello que percibimos que nos molesta revela parte de nuestra información inconsciente. Asumir la influencia que genera nuestra percepción de la realidad sobre nuestro estado emocional y sobre nuestro cuerpo, nos abre las puertas a un nuevo paradigma en el que la persona tiene la oportunidad de elegir cómo quiere experimentar una situación.
Por lo tanto, comprender que aquello que vemos —nuestra percepción de una situación concreta— está totalmente mediatizado por aspectos de nuestra propia personalidad, es el primer paso para ampliar nuestra conciencia de unidad. La modificación de nuestra percepción nos lleva a experimentar un mundo distinto, acorde a una nuestra nueva interpretación. La Bioneuroemoción nos invita a «reconocernos» en nuestras situaciones cotidianas, en nuestras relaciones, en nuestras experiencias agradables y también en las más desagradables.
Lo más importante a tener en cuenta es que nuestra percepción determina el mundo que queremos ver y cómo lo queremos experimentar. No ser conscientes de esto marca una tendencia hacia el victimismo emocional.
“No queremos arriesgarnos a cambiar. Esperamos que el cambio que tanto anhelamos sea externo. Las experiencias son oportunidades para trascender nuestra historia, soltar el pasado y crear un auténtico futuro que no sea la repetición del pasado.”
Desaprender es el camino. Si somos capaces de conocer nuestros programas inconscientes, podremos cambiar nuestras interpretaciones de la realidad. Ésta es una magnífica manera de conocernos, es una magnífica manera de hacer consciente el inconsciente, es una magnífica manera de comunicarnos con nosotros mismos.
Desde la Bioneuroemoción, promovemos la toma de decisiones, pasar a la acción y respetarse desde la conciencia de unidad. Debemos aprender de las relaciones que la vida nos brinda, pero no por ello tenemos que soportar ni consentir actitudes y comportamientos que comprometan nuestra dignidad ni nuestra valía como seres humanos. “La dignidad es el amor que nos debemos a nosotros mismos.”

LA EMOCIÓN actúa como el vehículo que vincula el inconsciente con nuestra forma de percibir y de entender el mundo que vemos, así como la interpretación que le damos. Sin emoción no hay comunicación con el inconsciente.
La Bioneuroemoción comparte la concepción psicoanalista de que los síntomas físicos permiten identificar aspectos ocultos en el inconsciente personal. Desde la Bioneuroemoción, los síntomas no solamente representan una alteración fisiológica, también simbolizan mensajes del inconsciente que pueden ser interpretados para favorecer el desarrollo personal.
A lo largo de nuestra vida, nuestra sombra lucha por mostrarse, pero es reprimida continuamente por la persona. La sombra está formada por energía psíquica reprimida que se proyecta en el exterior, hacia otras personas. Hay muchas formas de alimentar la sombra, pero la más usual es la que conocemos como «luchar para ser bueno».
Es importante destacar que, para desarrollar un ego plenamente equilibrado, es necesario romper la identificación con nuestros padres. Cuando las necesidades profundas de la infancia quedan insatisfechas, seguimos arrastrando a nivel psicológico aspectos de nuestro padre o de nuestra madre.
El ser humano utiliza la proyección para situar fuera de sí aquellos aspectos que siempre han formado parte de él pero que habían sido obviados, para poder recuperarlos en el momento que esté dispuesto a hacerlo. Todo aquello que, por una razón u otra, creemos «no tener» o «no ser», debe volver a nosotros. Gracias a la proyección, podemos recuperarlo e integrarlo para volver a la unidad. La proyección nos permite volver del yo individual y separado del mundo, al Self colectivo y unitario.

La Química nos habla de una ley universal por la cual una partícula con carga negativa se siente atraída por otra partícula con carga positiva. Análogamente, una persona que cree tener una carencia concreta —por ejemplo, no ser capaz de expresar lo que en realidad siente—, se sentirá atraída por otra persona que percibe que tiene esa cualidad, por el deseo inconsciente de «completarse». A su vez, una partícula con carga negativa siente repulsión por otra partícula de la misma carga. Por ejemplo, una persona que no se permite mostrar su agresividad —aunque en realidad la tiene, está oculta en su sombra— sólo es consciente de esa característica cuando ésta aparece en otra persona. De esta forma, cuando se encuentra con una persona con una actitud agresiva, la censura y se horroriza de que alguien pueda ser así. Para la Bioneuroemoción, el fenómeno de la polaridad puede verse representado en todos los niveles que conforman nuestra realidad y extrapolarse a la dinámica de las relaciones humanas.

“El lugar donde se halla aquello que nos molesta en exceso, aquello que nos da miedo o aquello que nos emociona profundamente, es el lugar adecuado para ampliar nuestra conciencia.”
Nuestra forma de ser y de comportarnos está completamente influenciada por las necesidades de nuestro entorno. Al mismo tiempo, dicho entorno será un reflejo de la polaridad que necesitamos integrar para equilibrar nuestro sistema interior.
Nos agrupamos por resonancias y las personas que nos rodean nos ayudan a conocernos. Debemos tomar conciencia de que estos cambios en el entorno social son naturales y forman parte de nuestro proceso individual de desarrollo.
En el momento de elegir una persona como pareja, es muy importante entender que todo aquello que vemos en esa persona también habla de nosotros. El objetivo primordial cuando nos emparejamos es conseguir de esa persona aquello que queremos desarrollar de nosotros mismos. Lo que admiramos se asocia de forma natural con aquello que pensamos que carecemos.
La dificultad aparece cuando nos olvidamos de desarrollar las mismas cualidades que tanto apreciamos en nosotros mismos y no comprendemos que aquello que valoro de la otra persona es en realidad lo que no me permito ser. Es entonces cuando, paulatinamente, todo aquello que me encantaba va tornándose en aquello que más me molesta de esa persona.
Comprender que ambas polaridades pertenecen a la misma naturaleza, que se necesitan entre sí y que necesitamos experimentar ambas para que signifiquen algo en nuestras vidas es el secreto de la trascendencia.

– Si tienes algún conflicto emocional (con alguien o contigo mismo) en algún área de tu vida te motivo a que pruebes tan solo una sesión de bioneuroemoción! A las dos horas ya se producen cambios neurológicos en tu psique y tu sistema inmune se verá reforzado instantáneamente.